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domingo , 25 agosto 2019
El gol de Iniesta en el minuto 116 de la final ante Holanda quedará para siempre como el momento más importante de la historia futbolística de España.

… Y entonces se tocó el cielo

Verano de 2010. España llegaba a Sudáfrica como gran favorita para llevarse el Mundial. Un estatus de gran candidata al título que, en esa ocasión, estaba justificada por méritos propios tras llegar al país africano portando la corona de rey de Europa.

Sin embargo, el nuevo objetivo pasaba a ser una cota mucho más difícil de alcanzar a pesar de que el combinado nacional llegaba con la vitola de máximo aspirante por justo merecimiento. La catedra ofrecida en Austria y Suiza justificaba un rol que tiempo atrás había llegado, única y exclusivamente, por la calidad de la plantilla.

Así llegó España a un Mundial por el que pasó por diferentes fases. Inició su andadura con los nervios y las dudas de un inicio en el que se perdió con Suiza. Un fantasma de fracaso que se esfumó con las victorias sobre Honduras y Chile antes de la ronda del KO.

La fase definitiva trajo una victoria en la recta final sobre Portugal, el agónico triunfo sobre Paraguay, tras haberse visto fuera del torneo antes de la salvadora actuación de Casillas, o el cabezazo de Puyol ante Alemania que envió a La Roja directa al partido de la verdad.

Ese 11 de julio de 2010, España se enfrentaba al choque para valorar si su éxito podía describirse como un ciclo triunfal o bien como flor de un día. Un duelo para coronar la evolución futbolística de la naranja mecánica ante una Holanda que había renunciado a su pasado.

Una carrera final por el título donde España vivió un Déjà vu de las sensaciones vividas hasta llegar al partido por el trono mundial. Un fantasma de fracasar en un inicio que se fue corrigiendo a medida que pasaban los minutos. Una superioridad que se plasmó en la recta final de los noventa minutos y que dio pasó a la agónica parada de Casillas a Robben para acabar con el estallido de felicidad que generó Iniesta que con su gol en el minuto 116 instaló a España en el trono del cielo futbolístico.

Las 22:58 (hora española) del 11 de julio de 2010 (hace ya nueve años) fue la hora elegida por el destino del futbol para imponer a España la corona de emperador del deporte rey, a la generación del tiki-taka que por medio del centrocampista manchego, al fin, tocó el cielo.

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